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¿Qué escribirías unas semanas antes de tu muerte? ¿Qué enseñanzas te gustaría dejar al mundo o a tus generaciones futuras?

Miyamoto Musashi, un guerrero legendario del Japón feudal y considerado uno de los samuráis más famosos de todos los tiempos, escribió el Dokkōdō «El camino que se debe seguir solo» unas semanas antes de su muerte.

Nacido en el año 1583 en la provincia de Harima, llegó a enfrentarse a más de sesenta oponentes a lo largo de su vida, el primero a los 13 años. Musashi se retiró a la cueva de Reigandō en sus últimos años, donde se dedicó a la meditación, la pintura y la escritura. Allí escribió sus dos obras más famosas: El libro de los cinco anillos (Go-rin no sho) y el Dokkōdō, del que hablaremos en este artículo.

La conexión entre los samuráis y el budismo zen

Los samuráis fueron los guerreros de la clase militar del Japón feudal. Su nombre significa “los que sirven”, ya que debían lealtad absoluta a su señor feudal. Los samuráis seguían un código ético llamado bushidō, “el camino del guerrero”, se basaba en valores como el honor, el valor, la justicia y la fidelidad.

Los samuráis adoptaron la filosofía budista zen por varias razones. Una de ellas fue que el zen les ofrecía una forma de enfrentar la muerte sin miedo ni apego, ya que les enseñaba a aceptar la realidad tal como es y a vivir en el presente.

Otra razón fue que el zen les ayudaba a mejorar sus habilidades marciales, ya que les entrenaba para tener una mente clara, una concentración profunda y una intuición rápida. Además, el zen les proporcionaba una guía espiritual y moral, ya que les inspiraba a seguir el camino de la armonía, la compasión y la sabiduría.

Las raíces taoístas del budismo zen

En este artículo, exploraremos los 21 preceptos del Dokkōdō y notaremos su semejanza con la filosofía taoísta. Pero, ¿por qué hay similitudes?

El Taoísmo es una antigua filosofía autóctona de China que se originó alrededor del siglo VI a.C. Por otro lado, el budismo se introdujo en China desde India aproximadamente en el siglo I d.C. A medida que el budismo se fusionaba con las tradiciones chinas existentes, como el taoísmo, surgió una nueva filosofía llamada Budismo Chan, que combinaba elementos de ambas tradiciones.

Con el tiempo, más o menos entre los siglos VI y VIII d.C., el Budismo Chan se extendió a Japón y se convirtió en una forma filosófica conocida como budismo Zen, la más reconocida hoy en día en Occidente.

Es por eso que muchos de los 21 preceptos escritos por Musashi pueden recordarnos a la filosofía taoísta, ya que el budismo Zen tiene raíces tanto en el budismo indio como en el taoísmo chino.

Explorando los 21 principios del Dokkōdō

Aproximadamente una semana antes de morir, Miyamoto Musashi dejó consignados 21 principios para el camino del guerrero, los cuales dedicó a su mejor discípulo, Terao Magonojo.

Es importante tener en cuenta que estos principios fueron escritos en el contexto del Japón feudal del siglo XVII. Algunas de estas enseñanzas pueden resonar con nosotros y nos gustaría integrarlas en nuestra vida cotidiana, mientras que otras podemos dejarlas ir sin más.

Los comentarios que acompañan a cada principio son producto de mi reflexión personal y de lo que creo que nos quiso transmitir Musashi:

  1. Acepta el mundo tal y como es: Encuentra paz al aceptar y fluir con la realidad que te rodea, no te resistas ni te quejes de lo que no puedes cambiar. Principio fundamental también del taoísmo y en consonancia con los estoicos.
  2. No persigas los placeres mundanos: Encuentra la verdadera satisfacción en la simplicidad, busca la felicidad en tu interior, no en lo externo.
  3. No des preferencia a nada: Trata a todas las cosas y personas con igualdad, equidad y respeto.
  4. Piensa en el mundo, no en ti mismo: En wikipedia podemos leer exactamente «Piensa ligeramente en ti y profundamente en el mundo.» Cultiva una perspectiva amplia, sé altruista y generoso, no egoísta ni orgulloso.
  5. Mantente separado del deseo a lo largo de toda tu vida: Encuentra libertad en liberarte de los apegos y deseos que causan sufrimiento. No te apegues a nada ni a nadie, acepta las cosas tal como vienen y tal como se van.
  6. No te arrepientas de lo que has hecho: Aprende de tus experiencias y avanza sin cargar el peso del arrepentimiento.
  7. No tengas envidia de los demás: Un principio muy actual con la constante comparación en las redes sociales. Valora lo que tienes y no compares tu vida con la de otros, cultiva la gratitud y celebra los logros de los demás sin sentir envidia.
  8. No encuentres dolor en la separación: No sufras por lo que se pierde o se aleja, sino agradece lo que se ha vivido o compartido. Encuentra serenidad incluso en las despedidas.
  9. No inventes excusas, ni guardes rencor: Asume la responsabilidad de tus acciones, perdona y olvida las ofensas.
  10. No te dejes llevar por el amor pasional o la lujuria: Encuentra el equilibrio y el respeto en las relaciones, trascendiendo los impulsos descontrolados.
  11. No busques la elegancia y la belleza en todo: Reconoce la belleza en la simplicidad y lo auténtico, más allá de las apariencias externas.
  12. No guardes lujos en tu hogar: Despréndete de las posesiones materiales innecesarias. Vive con lo necesario y no malgastes tus recursos en vanidades.
  13. No persigas el probar buena comida: Este precepto invita a encontrar satisfacción en la simplicidad y la moderación culinaria. En estos casos siempre pienso en Aristóteles y su aurea mediocritas, donde el equilibrio y la moderación son el camino óptimo.
  14. No acumules posesiones innecesarias: No te aferres a posesiones que ya no necesites. Libérate de lo que te sobra y comparte con los que menos tienen. A Marie Kondo le gustaría este punto.
  15. Confía en ti mismo, no en la superstición: Cree en tu capacidad y en tu intuición, y no te dejes influir por creencias infundadas o falsas.
  16. No colecciones armas o practiques con ellas más allá de lo útil: Utiliza las herramientas necesarias para la defensa y evita caer en la violencia innecesaria.
  17. Estate siempre preparado para morir: Este precepto adquiría un significado más profundo en la época de conflictos militares en la que estuvo envuelto Musashi. Pero podemos aprender de él reconociendo la transitoriedad de la vida y aceptando la muerte como parte de ella.
  18. No guardes riquezas ni bienes en la vejez: Libérate de la carga material y encuentra la riqueza en la sabiduría y el legado que compartes.
  19. Respeta a los dioses, pero no dependas de ellos: Reconoce las fuerzas más grandes que existen, pero no le pidas favores ni le eches las culpas. Cultiva tu propia conexión interna con lo divino.
  20. Protege tu nombre por encima de tu vida: Vive con integridad y honra tu reputación, ya que tu legado perdurará más allá de tu existencia.
  21. Nunca te apartes del Camino: Sigue fiel a tu camino interior y mantén la coherencia con tus valores y principios.

Conclusión

Es importante tener en cuenta el contexto histórico en el que vivió Miyamoto Musashi y su destacado papel como guerrero.

Desde mi perspectiva personal como practicante de artes marciales, considero que es válido tener principios y valores que guíen nuestra vida, aunque también es importante reconocer que a medida que evolucionamos, estos principios pueden cambiar junto con nosotros.

Los 21 principios de Miyamoto Musashi poseen una sabiduría de la cual podemos aprender y extraer valiosas lecciones para aplicar en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, es fundamental no aferrarnos de manera inflexible a ellos, permitiéndonos adaptarnos a medida que crecemos y nos desarrollamos como individuos.

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